lunes, 9 de agosto de 2010

¿Por qué las vueltas son tan difíciles?

Hubo un tiempo que tuve vacaciones... y cuando me refiero a vacaciones hablo de un periodo muuuuuuuuuuy largo de tiempo en el que nos daban las P.A. y los N.M. y nos decían en el cole, ¡ale!, ¡hasta el curso que viene!. Todavía me acuerdo que teníamos tanto tiempo libre que estabamos ya cansados de jugar a todo. No había día en el que no te diera tiempo a ir a la piscina, jugar con los amigos, dejarte los ojos en la pantalla de la tele con la Master System, visitar a los abuelos... y mil cosas más. Te daba tiempo en un mismo día a pelearte y volver a reconciliarte con tu mejor amigo dos o tres veces. ¡Eso eran vacaciones!.


Hoy, después de mi semanita sin hacer absolutamente nada tengo la sensación de que el tiempo ha volado. No he hecho nada y cuando digo nada es nada de nada. Eso sí, me ha dado tiempo a desconectar y mucho. El estado vegetativo hace falta... yo diría que es un estado más a tener en cuenta. Debemos de comer, dormir, trabajar y vegetar. Si!, lo pongo como una nueva categoría a tener en cuenta en mi día a día.

Bueno chicos. Hoy dedico mi post a todos los que tienen depresiones post-vacacionales, y a todos los que, como yo, han pensado una y mil veces en hacerse profesor de primaria para decirle a los niños:

¡Ale!, ¡hasta el curso que viene!.

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